La región norteamericana atraviesa un momento crítico para validar la solidez de sus estructuras de distribución y comercio. Los conflictos en Medio Oriente y la volatilidad energética mundial ponen de relieve la necesidad urgente de consolidar la integración económica entre México, Estados Unidos y Canadá. Especialistas en inversión y líderes empresariales consideran que esta coyuntura ofrece la oportunidad de fortalecer los mecanismos que sustentan el intercambio comercial regional. Julio Méndez, director ejecutivo del fondo Skandia, rechaza considerar estos eventos como sucesos imprevisibles. Señala que el panorama internacional ya anticipaba mayores fricciones geopolíticas y comerciales, siendo los movimientos de Estados Unidos e Israel sobre Irán solo una confirmación de esta tendencia. Lo determinante es evaluar cuán preparados están los países para afrontar esta realidad. En este contexto, la revisión del acuerdo comercial T-MEC cobra importancia estratégica. Analistas del Business Council of Canada, como Shauna Hemingway, junto con economistas de la OCDE, han destacado que este proceso puede impulsar el fortalecimiento de la red de suministro norteamericana mediante la reducción de costos logísticos, la garantía de flujos seguros y la minimización de riesgos de disrupciones. Este enfoque refleja los principios del nearshoring. De la evaluación a la acción El camino presenta obstáculos que deben superarse bajo presión temporal. La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados ha identificado carencias en infraestructura de energía, agua y transporte, además de deficiencias en seguridad y disponibilidad de personal calificado. Se suma a esto el deterioro institucional en México, documentado por el índice de Rule of Law del World Justice Project. No obstante, las conversaciones con empresarios estadounidenses revelan señales positivas de continuidad. El tratado ha generado más ventajas que desventajas y posee potencial para fortalecer la estabilidad y confianza regulatoria en la zona. Así lo expresó desde Washington Martín Castellano, economista principal para América Latina del Instituto de Finanzas Internacionales. La empresa como protagonista Ante la tensión geopolítica mundial, el fortalecimiento norteamericano dependerá tanto de decisiones políticas como de la consideración activa del sector privado. Las compañías son quienes mantienen operativas las redes de suministro y adaptan dinámicamente el comercio, tal como enfatizó Marcos Llinás de la Cepal. Incorporar su experiencia y análisis resultará fundamental para que las políticas sean más acertadas y la integración más resistente ante nuevas crisis.
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