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Las empresas mexicanas aceleran inversión en inteligencia artificial pero luchan por convertirla en valor real

México se posiciona como un mercado dinámico en adopción de inteligencia artificial, con empresas dispuestas a invertir cifras significativas en esta tecnología transformadora. Según el estudio KPMG Global AI Pulse, las organizaciones mexicanas planean destinar 171 millones de dólares a proyectos de IA durante los próximos doce meses, reflejando el compromiso de la industria con esta herramienta estratégica. Este presupuesto coloca al país por debajo del promedio global de 186 millones de dólares, pero demuestra que la IA ha evolucionado desde iniciativas experimentales hacia pilares fundamentales de las estrategias corporativas. La resiliencia de esta inversión frente a posibles crisis económicas es notable. Tres de cada cuatro organizaciones mexicanas mantendría la IA como prioridad de gasto incluso en un escenario recesivo, porcentaje ligeramente inferior al 80 por ciento registrado a nivel mundial. Las empresas consideran que esta tecnología representa un escudo protector para preservar márgenes, optimizar gastos, agilizar operaciones y potenciar la calidad de sus decisiones comerciales. Impactos visibles pero desafíos pendientes En México, el 72 por ciento de las compañías ya reporta beneficios concretos derivados de sus iniciativas de inteligencia artificial, superando el 64 por ciento observado en el ámbito global. Sin embargo, convertir estas implementaciones en beneficios empresariales duraderos sigue siendo un desafío. A nivel internacional, apenas el 11 por ciento de las organizaciones ha logrado transformar su inversión en IA en valor empresarial tangible. En el mercado mexicano, este porcentaje asciende al 15 por ciento, revelando que aunque más compañías operan con IA integrada, pocas alcanzan el máximo potencial de rentabilidad. La brecha entre adopción y creación de valor radica en la profundidad de la implementación. Las organizaciones que limitan la IA a automatizar tareas específicas obtienen mejoras modestas. En contraste, aquellas que tejen esta tecnología en procesos centrales, flujos operativos y decisiones estratégicas generan transformaciones significativas. Agentes autónomos en expansión Un hallazgo relevante del análisis es el crecimiento de los agentes de inteligencia artificial. En México, aproximadamente tres de cada diez empresas ya ha puesto en marcha y está ampliando sistemas de agentes capaces de ejecutar tareas independientes, coordinar procesos complejos y respaldar decisiones con autonomía progresiva. A escala global, las organizaciones avanzadas despliegan agentes de IA en funciones de alto impacto, como en tecnología e infraestructura de sistemas, donde dos terceras partes los utiliza para acelerar procesos de desarrollo de software. Los obstáculos principales que frenan el potencial completo de la IA incluyen dificultades en medir el retorno de inversión, carencia de talento especializado, debilidades en estructuras de gobernanza corporativa, y vulnerabilidades en protección de datos y defensa contra amenazas cibernéticas.

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