Tras el aterrizaje de emergencia de una aeronave de Flydubai en Arabia Saudita el pasado miércoles, las autoridades israelíes han intensificado sus medidas de control. El avión, que transportaba a 174 pasajeros entre los cuales 166 eran ciudadanos israelíes, debió descender de manera urgente debido a un incidente protagonizado por un miembro de la tripulación de nacionalidad omaní. La administración estatal ha respondido activando una revisión exhaustiva de todos los procesos de seguridad en vuelos internacionales que arriben al país. Shmuel Ben Ezra, director del Consejo Nacional de Seguridad, fue designado para coordinar este análisis integral en materia de aviación civil extranjera. Las autoridades emiratíes interrogaron al sospechoso, quien según reportes de medios locales buscaba provocar un accidente aéreo. Presuntamente, el copiloto realizó múltiples viajes a Tel Aviv en los últimos meses presumiblemente para reconocer la zona. Sectores políticos cuestionan si datos sobre la identidad del copiloto fueron compartidos con Israel sin que su historial hubiera sido verificado adecuadamente. Legisladores de oposición solicitaron a la fiscal general abrir investigación sobre estos posibles fallos procedimentales. Yair Lapid, líder opositor, calificó como fachada la iniciativa anunciada, mientras que Gadi Eisenkot exigió la renuncia de la ministra de Transportes. Miri Regev, titular de esa cartera, se reunió con el representante diplomático emiratí para coordinar tareas conjuntas que garanticen la seguridad pasajera y refuercen la cooperación bilateral en transporte aéreo.
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