Querétaro experimenta una situación crítica en sus reservas de agua, con los almacenamientos de presas por debajo del 50 por ciento a finales de septiembre, generando preocupación en el sector agropecuario para el próximo año. Rosendo Anaya Aguilar, secretario estatal de Desarrollo Agropecuario, advierte que de mantenerse estos niveles bajos, la disponibilidad de agua para riego y abrevaderos será limitada durante 2027. Aunque la Comisión Nacional del Agua anticipa que las precipitaciones continuarán durante la temporada de lluvias que se extendería hasta enero, persiste la incertidumbre sobre la intensidad de las lluvias y su capacidad para recuperar los cuerpos de agua. El estado enfrenta una tendencia preocupante desde 2012, cuando las precipitaciones anuales superaban los 550 milímetros, proporcionando mayor certeza a los productores. En los últimos 14 años, el comportamiento de las lluvias ha sido altamente variable y decreciente, afectando especialmente a la producción de temporal que representa casi dos tercios de la superficie agrícola activa. La crisis se intensificó a partir de 2022, agudizándose en 2024 cuando, pese a registrarse lluvias importantes al cierre del año, los cuerpos de agua se mantuvieron por debajo de promedios históricos. En 2023, el almacenamiento promedio de presas alcanzó apenas entre 13 y 17 por ciento. Las autoridades trabajan en coordinación con agricultores y ganaderos para diseñar estrategias adaptativas que permitan enfrentar tanto escenarios de disponibilidad como de escasez hídrica en las próximas temporadas.
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