Desde este viernes, Bolivia experimenta nuevamente filas masivas en estaciones de servicio debido a la escasez de diésel, mientras persisten las quejas sobre la calidad deficiente de la gasolina, confirmó la agencia de noticias AFP. El presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo en noviembre con el propósito de acabar con la prolongada falta de combustibles originada por subsidios estatales que vaciaron las arcas del país, implementó en diciembre la eliminación de estos apoyos y elevó sustancialmente los precios de ambos carburantes. La medida logró erradicar las filas al normalizarse el flujo de importaciones, pero en los últimos meses surgieron denuncias masivas sobre gasolina contaminada que causó daños en miles de automóviles. Actualmente, la falta de diésel genera nuevamente colas en todo el territorio nacional, como muestran reportes televisivos. José Tola, conductor de autobús de 50 años en La Paz, expresó a la AFP su frustración: No hay disponibilidad de diésel, debemos esperar hasta el atardecer para poder conseguir combustible. Las autoridades atribuyen el desabastecimiento al incremento de la demanda durante la época de cosecha agrícola. Lucio Gómez, vocero de transportistas sindicalizados, anunció movilizaciones para la próxima semana en rechazo a la mala calidad de los combustibles. La situación crítica provocó esta semana el cambio del ministro de Hidrocarburos y de la directora de la petrolera estatal YPFB. El presidente Paz ordenó el jueves al nuevo dirigente de YPFB, Sebastián Daroca, resolver urgentemente los inconvenientes en el suministro de gasolina y diésel. El gobierno identificó una red internacional operando en naciones limítrofes dedicada al hurto y adulteración de combustibles, y reconoció contaminación en los reservorios de almacenamiento de YPFB. La corporación estatal recibió más de 10,000 reclamos por deterioro de motores vehiculares y desembolsó aproximadamente 2 millones de dólares a más de 7,100 afectados.
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