Funcionarios estadounidenses reiteraron el lunes que la llegada de una nave petrolera procedente de Rusia a territorio cubano no constituye una modificación en los esquemas de restricciones comerciales que Washington mantiene vigentes contra La Habana, según declaró Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca. La administración estadounidense evaluará cada situación de forma independiente respecto a la autorización de embarcaciones que transporten crudo hacia puertos cubanos, sector crucial para la economía de la isla que enfrenta severas limitaciones. Durante una conferencia informativa, Leavitt enfatizó que no existe alteración alguna en el marco regulatorio de sanciones. El petróleo llegado desde territorio ruso representa el primer cargamento que ingresa a La Habana luego de que tropas estadounidenses apresaran en Caracas al mandatario venezolano Nicolás Maduro a principios de enero, aliado estratégico de Cuba que le abastecía regularmente de combustibles. Esta captura generó una crisis de suministro que ha provocado incrementos pronunciados en los precios de combustibles y cortes de energía recurrentes en la población cubana. El presidente Donald Trump, impulsor de estas medidas restrictivas diseñadas para fomentar cambios en la estructura política cubana, comentó el domingo que le parecía aceptable que Rusia proporcionara crudo a la isla, catalogando la situación cubana como irremediable independientemente de los suministros externos. Por su parte, Leavitt aclaró que la postura flexible no se limita únicamente a envíos provenientes de Moscú. La mandataria Claudia Sheinbaum informó que su gobierno mantiene conversaciones con empresas privadas mexicanas interesadas en adquirir energéticos de la paraestatal Petróleos Mexicanos para su posterior comercialización hacia entidades privadas cubanas. La administración Trump autoriza explícitamente el traslado de combustibles dirigido a operadores privados en Cuba.
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