Las enfermedades crónicas ya no son exclusivas de personas adultas mayores. Millennials y centennials enfrentan hoy una realidad sanitaria diferente a la de generaciones anteriores, con afecciones que incluyen trastornos mentales, problemas metabólicos y adicciones emergentes que, sin intervención oportuna, se transforman en condiciones crónicas complejas y de alto costo. Comprender los riesgos específicos de estas poblaciones y actuar preventivamente constituye la estrategia fundamental para evitar complicaciones futuras. Según Bupa México, los millennials nacidos entre 1981 y 1996 tienen actualmente entre 29 y 44 años. Esta generación fue pionera en convivir con internet y experimentó la transformación digital del mundo laboral. Hoy enfrentan desafíos como costos de vida elevados y sedentarismo vinculado al trabajo remoto. Por su parte, la generación Z, nacida entre 1997 y 2012 y con edades entre 13 y 28 años, creció completamente inmersa en tecnología digital, redes sociales y consumo de contenido inmediato. Aunque son los más conectados de la historia, también presentan vulnerabilidades significativas en salud mental. Los principales riesgos difieren sustancialmente respecto a generaciones previas, tanto en tipología de enfermedades como en la edad de presentación y factores desencadenantes. La salud mental constituye el área de riesgo más crítica, con ansiedad, depresión y agotamiento laboral como principales diagnósticos. La Organización Mundial de la Salud reporta que más de 1,000 millones de personas globalmente padecen trastornos mentales. En México, 303,356 personas recibieron atención por problemas de salud mental, concentrándose principalmente en grupos de 20 a 29 años y 30 a 49 años. El cáncer en edades tempranas representa otro foco de preocupación. Contrario a percepciones antiguas, esta enfermedad ya no afecta exclusivamente a adultos mayores, con incremento documentado en casos menores de 50 años a nivel mundial. Los avances tecnológicos en diagnóstico y mayor esperanza de vida contribuyen a estas nuevas detecciones. Adicionalmente, las enfermedades metabólicas como diabetes y obesidad proliferan entre jóvenes debido al sedentarismo digital y al consumo habitual de alimentos ultra procesados. Finalmente, la fatiga visual por exposición prolongada a pantallas se ha convertido en una queja frecuente entre ambas generaciones.
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