El sector automotriz mexicano atraviesa una transformación sin precedentes con la expansión acelerada de constructores chinos. Según análisis de Mobility Global, la participación de vehículos de origen chino alcanzará entre 500,000 y 600,000 unidades anuales, representando aproximadamente 30% del mercado nacional hacia 2030. Actualmente, conforme a datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, los automóviles de marca china concentran 11.5% de las ventas hasta septiembre de 2026, porcentaje que se eleva a 17% al incluir fabricantes sin reporte al Inegi. En cuanto a vehículos manufacturados en China, estos alcanzan 23% de participación, cifra que asciende a 28% considerando marcas no reportantes. El especialista Guido Vildozo destaca que BYD ya figura entre los cinco principales fabricantes mundiales, mientras Geely y Chery se ubican en el top diez global. El consultor señala un cambio profundo en la dinámica internacional: aunque Toyota mantiene el liderazgo, los conglomerados chinos en conjunto superan el volumen de producción de marcas japonesas. En las últimas tres d��cadas, las empresas nipones dominaban; hoy, los constructores asiáticos ya son líderes consolidados sin estar en fase de crecimiento. Desde 2019, Mercedes-Benz y BMW desaparecieron del podio mundial, desplazados por fabricantes chinos, mientras marcas japonesas reacomodaron sus posiciones. Las proyecciones indican incrementos de 15% para BYD, 14% para Geely y 29% para Chery, contrastando con caídas de 15% en General Motors, 12% en Toyota y Honda, y 11% en Volkswagen y Ford. En Latinoamérica, los constructores chinos ya poseen entre 40 y 45% de participación en ventas totales. La irrupción de estos fabricantes en México representa la transformación más profunda del sector en décadas, convirtiendo lo que fue una llegada gradual en una ola comercial que redefine el mercado nacional, según Vildozo.
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