A pocas semanas de las elecciones intermedias estadounidenses, Donald Trump ha convertido la política energética en su principal preocupación y utiliza este factor como un instrumento de presión comercial hacia México. El mandatario republicano condiciona un tránsito fluido en materia comercial a cambio de que la nación azteca incremente sus compras de gas estadounidense y permita una mayor participación privada e inversión norteamericana en su sector energético. Aunque la solicitud de combatir el tráfico de fentanilo, extraditar políticos vinculados al crimen organizado o contener la migración ilegal representa exigencias más contundentes, la demanda energética posee una lógica fundamental para concretar una auténtica integración regional. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la propuesta esgrimiendo argumentos constitucionales y soberanía nacional, afirmando que el marco legal vigente impide la participación privada en los términos sugeridos por Washington. No obstante, este conflicto bilateral trasciende los discursos ideológicos y revela las fisuras estructurales de la integración norteamericana. Durante la renegociación del TLCAN hacia el T-MEC en la administración Peña Nieto, las delegaciones de los tres países elaboraron un ambicioso capítulo energético destinado a consolidar un mercado integrado y autosuficiente, blindando internacionalmente la reforma energética de 2013 y garantizando certidumbre jurídica mediante mecanismos arbitrales. Ese proyecto fracasó cuando el equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador lo desmanteló en 2018. El Capítulo 8 resultante del T-MEC únicamente reafirmó el control estatal sobre hidrocarburos. Hoy la presidenta Sheinbaum se declara legalmente limitada para responder a las exigencias estadounidenses, pero fueron las contrarreformas de la Cuarta Transformación las que nuevamente confinaron a México a una posición de vulnerabilidad energética. La contradicción radica en que México proclama nacionalismo constitucional mientras mantiene una dependencia estructural del gas natural texano. Trump busca que México consuma más energéticos estadounidenses como forma de reducir el déficit comercial, una obsesión que malinterpreta profundamente.
- correspondencia@plumainformada.com
- Lun - Dom: 8:00 - 20:00