Invertir en una empresa no requiere convertirse en accionista. Existe una opción alternativa conocida como bonos corporativos, que permite a los ahorradores actuar como prestamistas. De acuerdo con Francisco Romano, director de Mercados de Capital de Deuda en Actinver, estos instrumentos proporcionan rentabilidad durante un período específico con riesgo reducido. Leonardo Castillo, asesor de inversiones en Fintual, señala que funcionan de manera comparable a los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) o los Udibonos, aunque son emitidos por corporaciones como Pemex, Bimbo o América Móvil, en lugar del gobierno. Las empresas emiten estos certificados bursátiles para obtener capital destinado a financiar sus operaciones. Castillo explica que en lugar de recurrir a créditos bancarios tradicionales, las compañías pueden acceder directamente al mercado de deuda. Los prestamistas pueden ser personas físicas, afores, aseguradoras o fondos de inversión. Los bonos se adquieren al valor nominal o con descuento durante un plazo establecido. Al vencimiento, la empresa devuelve el monto invertido más los intereses denominados cupones. Según datos del reporte mensual de Banorte al cierre de septiembre, las principales emisoras de deuda corporativa en México son CFE con 156 mil 82 millones de pesos, Pemex con 79 mil 410 millones, FIRA con 58 mil 443 millones, GAP con 51 mil 244 millones y Bimbo con 49 mil millones de pesos en bonos circulantes. Todas estas entidades cuentan con la máxima calificación crediticia nacional AAA, según S&P Global, lo que refleja una capacidad extremadamente fuerte para cumplir con sus obligaciones financieras, brindando mayor certeza a los inversionistas sobre el retorno de sus recursos e intereses.
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