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Custodia de dispositivos móviles genera incertidumbre en escuelas mexicanas ante nueva normativa

A partir del 3 de noviembre entrará en vigor la restricción de teléfonos celulares en planteles educativos mexicanos, lo que ha abierto un debate sobre aspectos prácticos que trasciende la simple prohibición de uso en clase. La medida ha evidenciado la necesidad de definir protocolos claros respecto al almacenamiento, resguardo y responsabilidades económicas en caso de pérdida, robo o daño de los aparatos. Las familias tienen perspectivas divergentes sobre esta problemática. Algunos padres consideran más seguro que los estudiantes dejen sus teléfonos en casa, mientras que otros estiman necesario que los lleven para mantener comunicación durante trayectos largos o uso de transporte escolar. En conversaciones con El Economista, tres madres de alumnos de educación primaria y secundaria coincidieron en apoyo a la restricción, aunque divergieron respecto a cómo manejar la custodia de dispositivos y quién debe asumir costos ante eventualidades. Especialistas como Sebastián Plá Pérez y Janneth Trejo Quintana del IISUE de la UNAM subrayan que la implementación efectiva demanda acuerdos comunitarios y mecanismos flexibles que consideren realidades particulares de cada estudiante. Brenda Calzada, madre de Mateo de primero de secundaria, prefiere que su hijo no porte celular al colegio. Aunque reconoce utilidad en emergencias, estima preferible evitar tentaciones de distracción. Si fuese necesario llevarlo, sugiere mantenerlo apagado dentro de la mochila en lugar de entregarlo a la institución. Su inquietud principal radica en los desafíos logísticos de custodiar múltiples dispositivos, identificarlos adecuadamente y garantizar devoluciones seguras. Ante posibles extravíos o daños, considera que la escuela debería asumir responsabilidad. Esta posición difiere de la de Mariana Villar, madre de Alejandro, quien sostiene que las familias portan la responsabilidad principal cuando deciden incumplir normativas escolares, asumiendo consecuencias de robos o deterioro de equipos.

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