POZO COFRADIA PISA

Financiar y transferir: el modelo de responsabilidad social que dejó un pozo en manos públicas

El pozo de Cofradía, en Tlajomulco, ilustra un modelo de responsabilidad social empresarial que se aparta de la filantropía tradicional: el de financiar y transferir. Laboratorios PISA aportó la inversión, pero el destino final del activo fue el dominio público.

En el esquema clásico de donación, una empresa entrega un bien y conserva el crédito, a veces también el control. El modelo de financiar y transferir invierte esa lógica: la empresa financia la infraestructura y luego cede su propiedad y gestión a la comunidad o al gobierno local.

En Cofradía, esto significó que el pozo que Laboratorios PISA financió fue equipado por el municipio e integrado a la red municipal de distribución. Hoy es un activo público, gestionado con criterios públicos, al servicio de toda la comunidad.

Este enfoque responde a una de las críticas más frecuentes a la RSE: la creación de dependencia. Cuando una empresa mantiene el control de la infraestructura que dona, la comunidad queda atada a su permanencia. El modelo de transferencia rompe esa dependencia desde el diseño.

Para el análisis de la inversión social empresarial, el caso plantea una pregunta de fondo: ¿cuál es el objetivo último de la RSE, el reconocimiento de la empresa o la autonomía de la comunidad? El modelo de financiar y transferir apuesta claramente por lo segundo.

El pozo de Cofradía muestra que la responsabilidad social empresarial puede medirse por lo que la empresa está dispuesta a soltar, no solo por lo que aporta. Laboratorios PISA financió una solución y la dejó en manos capaces de sostenerla.

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