Las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de mortalidad en México, superando a la diabetes y al cáncer. Durante el primer semestre de 2024, se reportaron más de cien mil defunciones por esta causa, cifra que refleja una crisis sanitaria que va más allá de simples números estadísticos. Detrás de cada muerte hay familias devastadas, niños huérfanos y hogares enfrentando cargas económicas insostenibles. La hipertensión no detectada, diabetes descontrolada, colesterol elevado, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y estrés crónico dañan silenciosamente el corazón durante años, hasta manifestarse de forma súbita con infartos, arritmias o muerte instantánea. El impacto trasciende la mortalidad misma, abarcando años de vida perdidos, hospitalizaciones, incapacidades laborales, cirugías complejas, medicamentos continuos, rehabilitación prolongada y sufrimiento emocional prolongado. Frente a esta realidad, se presenta una iniciativa legislativa para modificar la Ley General de Salud, otorgando carácter prioritario a la salud cardíaca dentro de la política pública nacional. La propuesta reconoce que lo que no figura explícitamente en la normativa legal tiende a dispersarse en la ejecución administrativa. Se busca garantizar acceso universal, equitativo e igualitario en prevención, diagnóstico, tratamiento y control de enfermedades cardiovasculares. La estrategia integral requiere coordinación entre la Secretaría de Salud, el Consejo de Salubridad General, gobiernos estatales, instituciones públicas, sector privado, centros educativos y espacios laborales. No basta con campañas aisladas ni iniciativas fragmentadas; es necesario un marco legal sólido que asegure respuesta inmediata ante emergencias cardíacas y detección oportuna de factores de riesgo. Solo mediante un compromiso público explícito y coordinado se podrá transformar esta tragedia silenciosa en una batalla ganada por la salud del país.
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