Omar Mejía Castelazo, Subgobernador del Banco de México, aclaró que la prudencia de una institución central no debe interpretarse como una política restrictiva, sino como el análisis exhaustivo de todos los factores que impactan las decisiones monetarias. Durante una conferencia en la Facultad de Economía de la UNAM, el funcionario señaló que la economía mexicana atraviesa por un panorama de mayor disponibilidad de recursos, aunque el crecimiento esperado para el presente año se ubicará por debajo del potencial nacional. El banquero explicó que la decisión reciente de política monetaria transmitió dos mensajes fundamentales a los mercados: la necesidad de continuar con ajustes finos acordes a la situación macroeconómica del país y la conveniencia de mantener la tasa de interés en su nivel actual durante un período prolongado. La tasa de referencia se encuentra actualmente en 6.50 por ciento. Mejía Castelazo subrayó que aunque la inflación continúa enfrentando desafíos, el nivel actual de tasas resulta consistente con la realidad macroeconómica presente. Ante una audiencia de estudiantes y docentes, expuso que los efectos de las decisiones monetarias requieren entre seis meses y dos años para reflejarse completamente en la economía, razón por la cual adoptar una postura cautelosa representa robustez ante diversos escenarios y perturbaciones económicas. El funcionario precisó que anticipar mayor disponibilidad en la brecha del producto constituye una evaluación distinta a prever cambios en las expectativas de los agentes económicos.
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