Registrar una marca, patente o invento trasciende los requisitos legales y se posiciona como una estrategia empresarial fundamental para generar ingresos y competitividad. En ocasión de la conmemoración mundial de la propiedad intelectual cada 26 de abril, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual enfatiza su importancia a través del deporte, sector que integra entretenimiento, moda y bienes de consumo como elementos clave. Según expertos en la materia, muchos emprendedores cometen el error de dejar el registro para las etapas finales de sus proyectos. Lorena Rodríguez, directora regional en ClarkeModet, advierte que si un competidor registra primero, la inversión previa se pierde completamente. Por esta razón, asegura que proteger la propiedad intelectual debe ser uno de los primeros pasos. Las marcas pueden resguardar elementos visuales como colores, diseños, animaciones y símbolos, lo que incrementa su valor competitivo. Una vez protegidas, permiten crear licencias comerciales y aplicar sanciones legales contra quienes intenten replicarlas. En cuanto a patentes, Rodríguez sugiere utilizar solicitudes provisionales como mecanismo para garantizar confianza a inversionistas mientras se prepara la presentación formal en un plazo anual, facilitando además la realización de pruebas experimentales. Los sectores de biotecnología y telecomunicaciones lideran el crecimiento en registros tanto nacionales como internacionales. No obstante, es indispensable verificar previamente que la idea no esté registrada por terceros para evitar infracciones involuntarias. Cuando múltiples personas participan en el proyecto, establecer acuerdos previos previene conflictos posteriores. La protección de activos intelectuales representa mucho más que un trámite administrativo; constituye una vía comprobada para fortalecer competitividad y abrir nuevas oportunidades comerciales.
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